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"La primera víctima en una guerra es la verdad". Anónimo. En estos días, la tilinguería seudoizquierdoza, ha bramado ante la pu...

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lunes, 2 de julio de 2012


Red Patriotica Argentina 



En estos tiempos se ha estado hablando mucho en nuestro País acerca de la “seguridad jurídica”, pero ¿de quien? ¿del Pueblo Argentino? Claro que no!
            La tan mentada “seguridad jurídica” es alegada siempre por grandes empresas, casi siempre transnacionales, cuando se ven afectados sus intereses y/o privilegios por alguna medida del gobierno, justa o injusta.  Ahora bien, cabe preguntarse si en la Argentina realmente no hay seguridad jurídica, o si sólo se trata de sofismas esgrimidos por unos pícaros que ladran por su tajada del botín.
            También es oportuna la ocasión para saber ¿cuál es el país mas “seguro”? para determinar ello, dependerá de donde nos coloquemos, si es, por ejemplo, desde el lado de la primera superpotencia mundial de esta época, EE.UU., todo concepto (no sólo el de seguridad) pierde sentido ante el poder militar de dicho país que puede borrar del mapa a casi cualquier país  con su poderosa tecnología militar, siendo en su “homeland” prácticamente invulnerable al ataque de alguna fuerza armada extranjera; por ende, sea lo que necesite el país del norte, como bien sabemos, lo toma por las buenas (como lo hace aquí con nosotros) o por las malas (como en muchos países de Asia), vale decir que ellos no necesitan seguridad, en todo caso, la necesitarían los demás para protegerse de ellos.
Desde nuestro lado ¿Qué país puede ser considerado inseguro o  “poco serio”? Una potencia que ha usurpado territorios en todo el planeta, que ha llegado a librar dos guerras sólo para vender opio; que nos ha invadido militarmente 5 veces en 200 años (1806, 1807, 1833, 1845 y 1982); que posee una de las mas sofisticadas redes de inteligencia política y militar del mundo, incluyendo agentes infiltrados en gobiernos, ejércitos, partidos políticos, organizaciones varias, etc, en los países que quieren destruir y someter; que viola sistemáticamente el Derecho Internacional Público y los Derechos Humanos y no cumple con las Resoluciones de la ONU; una potencia que hizo, hace y seguirá haciendo eso ¿no es un peligro? A la fecha, Gran Bretaña constituye una de las amenazas mas grandes a la paz mundial, muchísimo mas que cualquier otro país con el que se nos quiere distraer.
            Es principio harto divulgado por las usinas del liberalismo que “el Estado no debe intervenir”, sin embargo, y por lo menos en nuestro caso, eso sólo nos lo aplicaron a nuestro País, ya que en el reciente caso de la expropiación del paquete accionario de YPF perteneciente a Repsol, el Estado español SI intervino reclamando al mas alto nivel político y diplomático llegando a pronunciarse al respecto el mismo Presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy a favor de la empresa española ¿entonces?.  Veamos ahora quien es el “país poco seguro”, como bien describe el Licenciado Héctor Giuliano: …según el viceministro de Economía Kicillof – la Deuda total de YPF sería del orden de los 9.000 Millones de Dólares (MD)…. Notablemente, este importe de deuda hoy es casi el mismo que YPF tenía al momento de su privatización (1992) – 8.500 MD – y que el Estado absorbió porque la empresa fue vendida sin pasivos (en virtud del artículo 15 inc. 12 LN 23.696 el pasivo de toda empresa o ente a privatizar era asumido por el Estado argentino transfiriéndose la misma libre de deudas).
Este elevado pasivo de YPF significa que el Estado Argentino, con la expropiación ahora de las acciones de Repsol, pasa a ser el nuevo socio mayoritario, asume la responsabilidad principal por la conducción empresaria y hereda entonces el nuevo gran pasivo de YPF.
Una vez más – como ya ocurrió con la privatización menemista de la década del ´90 (que el entonces gobernador Kirchner y su esposa apoyaron) – el socio privado se desliga de sus obligaciones y el gobierno argentino se hace cargo de las deudas.
El Estado, que hasta ahora no tenía participación directa en la gestión empresaria de YPF y no era responsable de sus pasivos, pasa entonces a tener una triple carga de deuda propia en relación a la compañía: 1*. La de la Deuda consolidada de la empresa (los 9.000 MD citados), 2*. La del necesario financiamiento del Plan de Inversiones no cumplido bajo la gestión de Repsol (cuyas estimaciones primarias serían del orden de los 30.000 MD), y 3*. El monto – a determinar – de la indemnización por la expropiación a Repsol.
Ello implica reflexionar sobre si esta mayúscula nueva carga financiera que pasa al Estado Central – más allá de todo lo que se diga ante la Opinión Pública – no constituye en realidad una forma de salvataje práctico a la empresa Repsol desligándola del peso de estos grandes compromisos, que le eran imposibles de cumplir por sí misma…”
.
            La República Argentina ha suscripto 54 “Tratados para la protección recíproca de las inversiones (TPPI)”, que entre otras características, como someternos al CIADI, establece que (Artículo V, TPPI firmado entre Argentina y EE.UU. y ratificado por L.N. 24.124 – casi todos los TPPI tienen la misma estructura):“1. Cada Parte permitirá que todas las transferencias relativas a una inversión que se envíen a su territorio o que salgan de él se realicen libremente y sin demora. Dichas transferencias comprenden: a) las ganancias; b) las compensaciones hechas conforme a las disposiciones del Artículo IV (expropiación o nacionalización); c) los pagos que resulten de controversias en materia de inversiones; d) los pagos que se hagan conforme a los términos de un contrato, entre ellos, las amortizaciones de capital y los pagos de los intereses devengados en virtud de un convenio de préstamo vinculado directamente a una inversión; e) el producto de la venta o liquidación total o parcial de una inversión, y f) los aportes adicionales de capital hechos para el mantenimiento o el desarrollo de una inversión.”…las transferencias se harán en una moneda de libre convertibilidad, al tipo de cambio vigente en el mercado en la fecha de la transferencia…”, es decir, sin las molestas trabas como las impuestas a ese abuelo que quiso regalarle $ 10 dólares a sus nietos, pero eso si, la empresa que se acoja a el privilegio antedicho puede sacar, por ejemplo, 500 MD del país en un día ¿Qué tal?
            Dicho esto, ¿se puede decir seriamente que la Argentina es insegura jurídicamente? Claro que no! El Pueblo de la Nación Argentina es el único que en su propio país no tiene seguridad jurídica, porque ningún gobierno le puede dar cierta estabilidad económica y financiera por un período mayor de 3 o 4 años que es lo que duran en promedio los ciclos idílicos de falsa prosperidad manifestada por un auge del consumo (“plata dulce”, “voto licuadora” y “voto lcd”), luego comienzan los corcoveos hasta terminar en la ya clásica recesión—inflación .  Ojalá los argentinos gozáramos de un poder adquisitivo sostenido, una moneda fuerte , un alto índice de empleo, estabilidad fiscal (no subas “provisorias” del IVA) como tienen, por ejemplo, las empresas mineras por el lapso de 30 años y que cualquier trabajador paga mas impuestos que éstas. 
            ¿Dónde van a encontrar un país mas seguro para ellos que el nuestro, que paga a costa de su miseria y postración social una deuda externa que no existe, que otorga impunidad y permite el saqueo por ley sancionada por la “caja de resonancia de la democracia”? y como dijo elCoronel Mohamed Alí Seineldín: "Al Nuevo Orden Mundial entraremos inermes con las manos en la nuca, caminando de rodillas y ninguna duda que seremos pobres, dependientes y excluídos".

domingo, 24 de julio de 2011

Terror en Noruega.

*NORUEGA*

                        *Terror en el país del bien*
                        *por ÁLVARO A. RICCIARDELLI *
                        *********************************

                        | Ålesund 23/07/2011

                        "Noruega es un lugar en el que nunca pasa nada"
                        es una frase típica con la que retratan este
                        tranquilo país los extranjeros que, provenientes
                        de otras latitudes menos afortunadas, han
                        decidido establecerse en este paraíso del Estado
                        del bienestar. Y la frase no es despectiva: que
                        no pase nada quiere decir en realidad que no
                        pasa nada malo, y eso es bueno. Pero ayer todo
                        cambió. Y es que, hasta ayer, Noruega era ese
                        país en el que las noticias sobre guerras,
                        atentados y crisis económicas pasaban de largo,
                        haciendo algo de ruido, pero sin realmente
                        llegar más allá de la superficie. Esas cosas no
                        pasan aquí. Aquí se puede dejar la puerta
                        abierta, y la bici sin atar, y se puede ir a las
                        dos de la mañana por el centro de Oslo sin mirar
                        por dónde, y los niños juegan tranquilos en
                        cualquier sitio y, en general, no hay que
                        preocuparse demasiado por nada. Pero ayer muchas
                        cosas cambiaron. La frase de ayer era: "Ya ni en
                        Noruega se puede estar seguro".

                        Iván pasa todos los días por la zona en la que
                        ayer un coche bomba mató al menos a siete
                        personas en el centro de Oslo. Pasa camino del
                        trabajo, aunque ayer, por suerte, libraba, y la
                        explosión la escuchó desde su casa. "Tembló
                        todo, pensé que era una especie de terremoto",
                        comenta. Llegó a Oslo hace algo más de un año,
                        después de pasar una temporada en España, primer
                        destino tras decidir probar suerte fuera de
                        Argentina, su país. Tanto para el como para
                        muchos otros este es un lugar de futuro y de
                        oportunidades. Si se consigue superar el duro
                        clima, y el hecho de que nunca pase nada, uno
                        está en su lugar. Y, de hecho, este es el lugar
                        de miles de argentinos, españoles, chilenos,
                        somalíes, pakistaníes que, escapando de países
                        en los que pasan demasiadas cosas, buscan la
                        tranquilidad que solo es posible encontrar en un
                        país con menos de un 5% de paro, donde todo el
                        mundo tiene acceso a una sanidad y a una
                        educación pública de calidad, donde se fomenta
                        construir una familia y donde tu mayor problema
                        puede ser, aunque parezca mentira, el aburrimiento.

                        Oslo, a pesar de su condición de capital, es una
                        ciudad pequeña. Por eso la bomba de ayer se
                        sintió en casi toda la ciudad. Marcos regenta un
                        restaurante en la calle Storgata, a 300 metros
                        del lugar de la explosión. "Oí un estruendo
                        enorme y pensé que algo había explotado dentro
                        del restaurante", asegura. Al salir a la calle
                        lo que vio fue algo parecido a "una zona de
                        guerra". "He visto a muchos heridos por los
                        cristales que caían de los edificios
                        reventados". Un centro comercial cercano tenía
                        todas sus ventanas completamente destrozadas,
                        comenta. "Uno viene de Argentina escapando de un
                        montón de cosas y resulta que aquí también
                        pasan". Marcos estuvo antes en Italia e Irlanda.
                        Noruega, para él y para muchos otros, es siempre
                        el último destino, ese lugar donde se está
                        totalmente seguro de que no se va a encontrar
                        nada mejor.

                        La zona de la explosión de ayer estÁ cerca de
                        Youngstorget, una plaza de aire soviético
                        dominada por un majestuoso edificio sede del
                        Partido Laborista, uno de los principales
                        responsables de la construcción del Estado del
                        bienestar noruego y, al parecer, objetivo del
                        hombre que supuestamente colocó la bomba y que
                        posteriormente disparó y mató a decenas de
                        personas en la isla de Utøya, en una reunión de
                        las juventudes del partido. A pesar de que
                        todavía hay muchos cabos por atar, el hecho de
                        que el autor haya podido ser un noruego ha
                        añadido más confusión a una sociedad en estado
                        de choque.

                        Marit regenta una cafetería en un pequeño pueblo
                        a las afueras de Ålesund, en los fiordos
                        noruegos. "Esto es horrible, jamás he visto nada
                        parecido", asegura. Marit lleva una vida cómoda
                        y tranquila, con vacaciones en Canarias, los
                        hijos en Oslo y un negocio que le da para vivir
                        bien. es una noruega típica, horrorizada hoy por
                        unos acontecimientos que jamás había sospechado
                        podía tener en la puerta de su casa, y su
                        sentimiento es compartido por todo el mundo.

                        Iván salió ayer a la calle, tras el atentado, y
                        se encontró con que en el centro de Oslo no solo
                        había seguridad (normalmente no se ve ni un
                        policía), sino que, ahora, los agentes llevaban
                        metralletas. Aquí la policía rara vez aparece, y
                        cuando lo hace, suele ser para, pacíficamente,
                        desalojar de un bar a alguien que ha bebido
                        demasiado o resolver algún conflicto entre
                        vecinos. Un joven superviviente del tiroteo de
                        Utøya contaba en el diario Aftenposten que lo
                        primero que la gente exclamó, al ver a un hombre
                        vestido con uniforme de la policía abriendo
                        fuego, fue: "¿Qué pasa? ¿Por qué la policía
                        dispara contra nosotros?". Aquí los agentes, al
                        igual que el Estado, realmente protegen al
                        ciudadano, seguro dentro de un sistema con
                        décadas de buen funcionamiento. El Gobierno
                        apunta a movimientos locales antisistema y uno
                        se pregunta: ¿quién podría estar en contra de
                        este sistema?

                        Hoy Noruega amaneció distinta. Tras el primer
                        atentado de toda su historia, los noruegos han
                        experimentado por primera vez lo que siempre
                        habían visto por la tele: imágenes de lugares
                        destrozados por explosiones, y gente herida, y
                        muertos, y miedo en la calle. Ayer ese lugar era
                        Oslo, capital de un país que llegó a ser un
                        oasis en medio de un desierto de problemas, un
                        lugar intocable, un lugar al final del camino.
                        Ayer la frase era distinta, y no la decía un
                        extranjero, sino un noruego: "Noruega se ha dado
                        cuenta, de la peor de las maneras, de que
                        también está en el mundo".