CUBA
"Quiero ser prohibido como el país donde estoy"
16 Enero 2012 Cubadebate
Tras pronunciar las emotivas palabras de inauguración del Premio Casa de las Américas 2012, Eduardo Galeano hizo una tregua con su agenda y cedió algunos minutos a la prensa:
?Es una visita muy cortita, lamentablemente. Me hubiera gustado haberme quedado más tiempo pero pude reencontrarme con viejos amigos, que nos seguimos queriendo como si el tiempo no hubiera pasado, y también pude recorrer más a fondo a La Habana, que es un placer aparte. Ya lo había hecho antes, en compañía de Eusebio, ?El Creador? y esta vez pude confirmar que se merece un capítulo del Génesis para sustituir al de la Biblia, porque Dios hizo al mundo en una semana, pero este en pocos años ha hecho La Habana Vieja, que no es ?moco de pavo?. Se merece un texto sagrado que reconozca la labor creadora de ese loco lindo que con tropical locura ha hecho el hermosísimo barrio de La Habana, que parecía condenada a la ruina, y que él la levantó y con ese impulso creador que tiene logró multiplicarla, descubriendo la energía que yo no sabía que contenía. Eso fue lo más alentador que encontré, aparte de lo de siempre que es la Casa de las Américas, que como dije en esas palabritas recientes, también es mi casa.
?Cuba está viviendo un período, más que un momento, un período apasionante de cambios. Creo que eran cambios que la realidad fue incubando, que no nacieron como Atenea de la cabeza de ningún dios, nacieron de la energía acumulada por una sociedad que es capaz de cambiar, y esa es la prueba de que está viva. Es evidente que se había llegado por un camino que tuvo su sentido y fue impuesto por las circunstancias, porque la Revolución Cubana hizo lo que pudo y no lo que quiso; a raíz del bloqueo y mil y una formas de límites impuestos desde afuera al desarrollo de su energía creadora, hasta llegar a los días de ahora, intentando heroicamente comunicarme por Internet desde el hotel donde estoy.
?Percibo una indudable buena voluntad de todos por ayudarme pero hemos chocado siempre con los problemas derivados de una de las formas de bloqueo, el bloqueo de las comunicaciones, que rara vez se menciona pero es muy importante. Entonces, me he topado con ese cartelito de ?You want to enter from a forbidden country?, ?Usted quiere entrar desde un país prohibido?. Yo pensé, ?que orgulloso estoy de ser casi compatriota de los habitantes de ese país prohibido?, porque el asunto está en preguntarse, ?¿prohibido por quién?, ¿prohibido por qué??. Quizás prohibido porque a pesar de todas sus contradicciones y dificultades sigue siendo un ejemplo de dignidad nacional para los otros países, a veces ninguneados, pobres, pequeños, que no tienen derecho al patriotismo porque el patriotismo es el privilegio de los países mandones, de los ricos, de los poderosos, que son los que juzgan a los demás y dictan sentencia. También prohibido por el peligroso ejemplo de la solidaridad, porque Cuba ha sido y sigue siendo capaz de practicar, a pesar de sus condiciones de vida muy difíciles. Yo creo que esos dos contagios han puesto tantas trabas, tantos palos en las ruedas de los procesos de cambio que esta Revolución necesita llevar adelante y que de ahí viene lo de ?forbidden country?, ?país prohibido?. Si es por eso yo también quiero ser prohibido, como el país donde estoy.
Espejos intenta recuperar el arcoíris terrestre
?Mañana martes voy a leer algunos fragmentos, relatos cortos de un libro que se va a publicar ahora en Cuba, que debería haber salido ya pero los imprenteros no cumplen; en ningún país del mundo cumplen. Muy buena gente, a mí me apasiona el oficio de impresor. Si hubiera nacido en otras vidas hubiera querido ser Gutenberg, o alguno de los chinos que precedieron a Gutenberg, porque el arte de la impresión me enloquece y la he practicado desde siempre en Montevideo, en Buenos Aires, en otros lugares. Pero a pesar de que reconozco y quiero a los profesionales de la impresión, también sé por experiencia que nunca cumplen, entonces si te dicen octubre habría que precisar de qué año, porque nunca está claro, y parece que el libro no está listo. Ojalá lo esté para mañana.
?Se llama Espejos; es nada menos que una tentativa de escribir una historia universal con el mundo visto desde el ojo de una cerradura, a través de pequeñas historias, historias chiquitas que no hacen caso de las fronteras del mapa ni del tiempo, y que intentan contribuir a la recuperación del arcoíris terrestre. Yo soy de los que creen que el arcoíris terrestre es más bello y deslumbrante que el arcoíris celeste, pero estamos ciegos de esos colores, esos colores que nos demuestran que somos más de lo que nos dicen que somos, porque cargamos una herencia de mutilaciones, que viene de la época colonial y sigue viva; mutilaciones universales, como por ejemplo, el machismo, el racismo, el militarismo y otros ismos que nos dejan ciegos de nosotros mismos. Este libro intenta recuperar esos colores, esos fulgores.
?Después voy a leer algunos pedacitos de otro libro que todavía no se ha publicado pero que va a salir espero que en marzo en España, Uruguay, Argentina y México. Se llama Los hijos de los días, y se parece bastante a Espejos, está guiado por la misma intención de recuperación del arcoíris terrestre, pero tiene una estructura diferente. Es como un calendario, y a cada día corresponde una historia que puede haber ocurrido en cualquier año y en cualquier lugar del mundo, pero de ese día. Entonces se mezclan cosas que ocurrieron doscientos años antes de Cristo con cosas que ocurrieron el año pasado. A cada día corresponde una historia, y se llama Los hijos de los días porque yo había guardado desde hacía años algunas cosas que escribí cuando estaba en Guatemala, hace muchos años, allá por el año 66 o 67, y tienen que ver con la cultura maya, que es deslumbrante; es una cultura donde el tiempo funda el espacio. Yo había intentado hacer una síntesis de lo que había escuchado en las comunidades para ver si alguna vez podía ayudar a que el mundo se asomara a esas cosas. Por cierto, es una cultura muy manipulada por quienes la han usado de mala manera, no los mayas, sino los que la han usado para vender horóscopos falsos o para vender miedo, con toda esta historia de que los mayas dijeron que en el 2012 se acaba el mundo; es un disparate total, nunca ningún maya dijo semejante cosa.
Yo había tomado algunas anotaciones, algunas síntesis y las guardé. Ahora una de ellas sirve de introducción a este libro, y dice algo como esto:
?Y los días se echaron a caminar, y ellos, los días, nos hicieron a nosotros. A nosotros los hijos de los días, los averiguadores, los buscadores de la vida.?
Roque fue asesinado por ser como era
?Roque fue mi amigo y para mí ese es un nuevo capítulo de la historia universal de la infamia (refiriéndose a la reciente exoneración de los culpables del asesinato de Roque Dalton), a la cual tanto ha contribuido y sigue contribuyendo nuestra América Latina. Lamentablemente, otro capítulo más que agregar a los muchos que nuestros amos han ido redactando, y en el caso de Roque es un escándalo. Roque fue asesinado por ser como era, un tipo con un evidente, notorio, sentido del humor y del amor, muy ?jodón?, muy divertido, y era absolutamente incapaz de obediencia. Fue asesinado por algunos de sus compañero de la guerrilla de El Salvador, que para mí son criminales, porque creo que son tan criminales los revolucionarios que matan para castigar la discrepancia como los militares que matan para perpetuar la injusticia.?
No queremos morir ni de hambre ni de aburrimiento
?Se ha trabajado en la búsqueda de la unidad que es un camino que se pueda discutir, diría que es imprescindible unirse en un mundo en el que hay que saber defenderse y solo unidos nos podemos defender, pero a sabiendas de que son procesos muy complejos, porque el motor de la vida es la contradicción. Queremos una unidad latinoamericana sin desconocer que América Latina es también un espejo de las desigualdades del mundo, y muchas veces esas desigualdades se proyectan de mala manera entre los países latinoamericanos. No se trata de que el Norte es malo y el Sur es bueno; los dos tienen contradicciones y si no entendemos o tratamos de comprender esas contradicciones no las podremos superar para construir una síntesis diferente. Las contradicciones existen, por eso es tan difícil que nos pongamos de acuerdo en cosas tan obviamente necesarias, como esta iniciativa de Hugo Chávez que es el Banco del Sur y cuesta llevarla adelante justamente por esas contradicciones que hay entre los países más poderosos y más débiles dentro del propio espacio latinoamericano.
Pero a la contradicción no hay que tenerle miedo, es el motor de la vida; somos contradictorios, por eso estamos vivos. Esa unión de diversidades es compleja, pero será la única manera de reconocernos a nosotros mismos en todas nuestras infinitas posibilidades de creación y de cambio, a partir del reconocimiento de la diversidad, a partir de la celebración de la cantidad de mundos que el mundo contiene, que es lo mejor que el mundo tiene, y lo mejor que nosotros tenemos. Por suerte somos diversos; más de un iluminado en un debate público me decía ?qué tanta América Latina, ni América Latina. ¿Qué tiene que ver un argentino con un haitiano??. Y yo lo miraba con lástima, con pena. Pobre hombre, el no sabe que lo mejor que te puede ocurrir es ser diverso, y nuestra gran virtud es que contenemos todos los colores, los olores del mundo en América Latina, en la diversidad latinoamericana. Si no estaríamos condenados a aceptar lo que el sistema nos obliga a obedecer, ?a ver, elige, ¿de qué quieres morir, de hambre o de aburrimiento??. Yo creo que tenemos que contestar, ?no queremos morir, ni de hambre ni de aburrimiento?.
Cuba en los ?Espejos? de Galeano
17 Enero 2012 Cubadebate
Eduardo Galeano (I), escritor y periodista uruguayo, junto a Roberto Fernández Retamar (D), presidente de la Casa de las Américas, durante la presentación del Jurado del Premio Casa, en su edición 53, en La Habana, Cuba, el 16 de enero de 2012. AIN FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS
Este martes 17 de enero, desde la sala Che Guevara, Eduardo Galeano leyó fragmentos de su libro Espejos. Una historia casi universal. Compartimos algunas ?ventanas? dedicadas a Cuba que aparecen en esta obra y que Galeano leyó este martes en Casa de las Américas.
Martí
Paseaban el padre y el hijo por las calles floridas de La Habana, cuando se cruzaron con un señor flaquito, calvo, que caminaba como si estuviera llegando tarde.
Y el padre advirtió al hijo: -Ojo con ése. Es blanco por fuera, pero por dentro es negro. El hijo, Fernando Ortiz, tenía catorce años.
Tiempo después, Fernando iba a ser el hombre que supo rescatar, contra siglos de negación racista, las ocultas raíces negras de la cubanía.
Y aquel peligroso señor, el flaquito, el calvo, el que caminaba como si estuviera llegando tarde, se llamaba José Martí. Era hijo de españoles el más cubano de los cubanos, el que denunció:
-Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España.
Y repudió la falsa erudición llamada Civilización, y exigió: -Basta de togas y de charreteras, y comprobó: -Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.
Poco después de aquel cruce en La Habana, Martí se echó al monte. Y estaba peleando por Cuba cuando, en plena batalla, una bala española lo volteó del caballo.
Fundación de Cuba
Revolución, revelación: los negros entraban en las playas, antes prohibidas para quienes teñían el agua, y todas las Cubas que Cuba escondía estallaban a plena luz.
Sierra adentro, Cuba adentro, niños que nunca habían visto cine se hacían amigos de Carlitos Chaplin, y los alfabetízadores llevaban letras a perdidos lugares donde esas cosas raras no llegaban ni de visita.
En pleno ataque de locura tropical, la Orquesta Sinfónica Nacional viajaba completa, con Beethoven y todo, hacia pueblitos caídos del mapa, y los eufóricos lugareños garabateaban carteles de invitación:
-¡A bailar y a gozar con la Sinfónica Nacional!
Andaba yo por el oriente, allá donde los caracolitos de colores caen en lluvia desde los árboles y las montañas azules de Haití asoman en el horizonte.
En algún camino de tierra, me crucé con una pareja. Ella venía a lomo de burro, bajo un paraguas que la defendía del sol. Él, a pie. Los dos vestidos de fiesta, reina y rey de esos parajes, invulnerables al
tiempo y al barro: ni una arruga, ni una manchita perturbaban la blancura de esas ropas que habían estado esperando años o siglos, desde el día de la boda, en el fondo de algún armario.
Les pregunté adónde iban. Contestó él:
-Nos vamos a La Habana. Al cabaret Tropicana. Tenemos entradas para el sábado.
Y se palpó el bolsillo, confirmando.
Yo sí puedo
En 1961, un millón de cubanos aprendió a leer y a escribir, y miles de voluntarios borraron las sonrisas burlonas y las miradas compasivas que habían recibido cuando anunciaron que lo harían en un año.
Tiempo después, Catherine Murphy recogió evocaciones:
* Griselda Aguilera: Mis padres alfabetizaban aquí en La Habana. Yo les pedía, pero no me dejaban ir. Cada mañana, bien temprano, se marchaban los dos, y yo me quedaba en casa, hasta la noche. Un día, después de tanto pedir y pedir, me dejaron. Los acompañé. Carlos Pérez Isla se llamaba mi primer alumno. Tenía cincuenta y ocho años. Yo, siete.
* Sixto Jiménez: A mí tampoco me dejaban. Tenía doce años, ya sabía leer y escribir y cada día pedía y discutía, y nada. Es muy peligroso, decía mi madre. Y justo en esos días vino la invasión de Bahía de Cochinos, los criminales esos venían a vengarse, venían con la sangre en el ojo, ellos, los dueños de Cuba. Nosotros los conocíamos bien, ya en los viejos tiempos nos habían incendiado la casa dos veces, allá en la sierra. Y entonces mi madre me preparó la mochila. Adiós, me dijo.
* Sila Osorio: Mi madre alfabetizó en las montañas, de Manzanillo para allá. Le tocó una familia con siete hijos. Ninguno sabía leer ni escribir. Seis meses estuvo mi madre viviendo en esa casa. Durante el día, recogía café, buscaba agua? En las noches, enseñaba. Cuando ya todos sabían, se fue. Había llegado sola, pero no se fue sola. Figúrate: si no hubiera sido por la campaña de alfabetización, yo no existiría.
* Jorge Oviedo: Yo tenía catorce años cuando llegaron los brigadistas a Palma Soriano. Nunca había ido a la escuela. Pero fui a la primera clase de alfabetización, dibujé unos palotes y ya me di cuenta: esto es lo mío. Y a la mañana siguiente me escapé de casa y me eché al camino. Bajo el brazo llevaba el manual de los brigadistas. Caminé mucho, hasta que llegué a un pueblo metido allá en las montañas de Oriente. Me presenté como alfabetizador. Di la primera clase, repetí lo que había escuchado allá en Palma Soriano. Recordaba todito. Para la segunda, estudié, o más bien adiviné, lo que decía el manual. Y para las clases siguientes?
Yo fui alfabetizador antes de ser alfabetizado. O fui todo junto, no sé.
Fotos: Los ojos más habitados del mundo
La Habana, Plaza de la Revolución, marzo de 1960.
Un barco ha estallado en el puerto. Setenta y seis obreros muertos. El barco traía armas y municiones para la defensa de Cuba, y el gobierno de Eisenhower ha prohibido que Cuba se defienda.
La multitud cubre las calles de la ciudad. Desde el podio, el Che Guevara contempla tanta furia reunida. Tiene la multitud en los ojos. Korda toma esta foto cuando los barbudos llevan poco más de un año en el poder. Su diario no la publica. El director no le ve nada especial. Pasarán los años. Esa foto será un símbolo de nuestro tiempo.
Fidel
Sus enemigos dicen que fue rey sin corona y que confundía la unidad con la unanimidad.
Y en eso sus enemigos tienen razón.
Sus enemigos dicen que si Napoleón hubiera tenido un diario como el «Granma», ningún francés se habría enterado del desastre de Waterloo.
Y en eso sus enemigos tienen razón.
Sus enemigos dicen que ejerció el poder hablando mucho y escuchando poco, porque estaba más acostumbrado a los ecos que a las voces.
Y en eso sus enemigos tienen razón.
Pero sus enemigos no dicen que no fue por posar para la Historia que puso el pecho a las balas cuando vino la invasión, que enfrentó a los huracanes de igual a igual, de huracán a huracán, que sobrevivió a seiscientos treinta y siete atentados, que su contagiosa energía fue decisiva para convertir una colonia en patria y que no fue por hechizo de Mandinga ni por milagro de Dios que esa nueva patria pudo sobrevivir a diez presidentes de los Estados Unidos, que tenían puesta la servilleta para almorzarla con cuchillo y tenedor.
Y sus enemigos no dicen que Cuba es un raro país que no compite en la Copa Mundial del Felpudo.
Y no dicen que esta revolución, crecida en el castigo, es lo que pudo ser y no lo que quiso ser. Ni dicen que en gran medida el muro entre el deseo y la realidad fue haciéndose más alto y más ancho gracias al bloqueo imperial, que ahogó el desarrollo de una democracia a la cubana, obligó a la militarización de la sociedad y otorgó a la burocracia, que para cada solución tiene un problema, las coartadas que necesita para justificarse y perpetuarse.
Y no dicen que a pesar de todos los pesares, a pesar de las agresiones de afuera y de las arbitrariedades de adentro, esta isla sufrida pero porfiadamente alegre ha generado la sociedad latinoamericana menos injusta.
Y sus enemigos no dicen que esa hazaña fue obra del sacrificio de su pueblo, pero también fue obra de la tozuda voluntad y el anticuado sentido del honor de este caballero que siempre se batió por los perdedores, como aquel famoso colega suyo de los campos de Castilla.
"Quiero ser prohibido como el país donde estoy"
16 Enero 2012 Cubadebate
Tras pronunciar las emotivas palabras de inauguración del Premio Casa de las Américas 2012, Eduardo Galeano hizo una tregua con su agenda y cedió algunos minutos a la prensa:
?Es una visita muy cortita, lamentablemente. Me hubiera gustado haberme quedado más tiempo pero pude reencontrarme con viejos amigos, que nos seguimos queriendo como si el tiempo no hubiera pasado, y también pude recorrer más a fondo a La Habana, que es un placer aparte. Ya lo había hecho antes, en compañía de Eusebio, ?El Creador? y esta vez pude confirmar que se merece un capítulo del Génesis para sustituir al de la Biblia, porque Dios hizo al mundo en una semana, pero este en pocos años ha hecho La Habana Vieja, que no es ?moco de pavo?. Se merece un texto sagrado que reconozca la labor creadora de ese loco lindo que con tropical locura ha hecho el hermosísimo barrio de La Habana, que parecía condenada a la ruina, y que él la levantó y con ese impulso creador que tiene logró multiplicarla, descubriendo la energía que yo no sabía que contenía. Eso fue lo más alentador que encontré, aparte de lo de siempre que es la Casa de las Américas, que como dije en esas palabritas recientes, también es mi casa.
?Cuba está viviendo un período, más que un momento, un período apasionante de cambios. Creo que eran cambios que la realidad fue incubando, que no nacieron como Atenea de la cabeza de ningún dios, nacieron de la energía acumulada por una sociedad que es capaz de cambiar, y esa es la prueba de que está viva. Es evidente que se había llegado por un camino que tuvo su sentido y fue impuesto por las circunstancias, porque la Revolución Cubana hizo lo que pudo y no lo que quiso; a raíz del bloqueo y mil y una formas de límites impuestos desde afuera al desarrollo de su energía creadora, hasta llegar a los días de ahora, intentando heroicamente comunicarme por Internet desde el hotel donde estoy.
?Percibo una indudable buena voluntad de todos por ayudarme pero hemos chocado siempre con los problemas derivados de una de las formas de bloqueo, el bloqueo de las comunicaciones, que rara vez se menciona pero es muy importante. Entonces, me he topado con ese cartelito de ?You want to enter from a forbidden country?, ?Usted quiere entrar desde un país prohibido?. Yo pensé, ?que orgulloso estoy de ser casi compatriota de los habitantes de ese país prohibido?, porque el asunto está en preguntarse, ?¿prohibido por quién?, ¿prohibido por qué??. Quizás prohibido porque a pesar de todas sus contradicciones y dificultades sigue siendo un ejemplo de dignidad nacional para los otros países, a veces ninguneados, pobres, pequeños, que no tienen derecho al patriotismo porque el patriotismo es el privilegio de los países mandones, de los ricos, de los poderosos, que son los que juzgan a los demás y dictan sentencia. También prohibido por el peligroso ejemplo de la solidaridad, porque Cuba ha sido y sigue siendo capaz de practicar, a pesar de sus condiciones de vida muy difíciles. Yo creo que esos dos contagios han puesto tantas trabas, tantos palos en las ruedas de los procesos de cambio que esta Revolución necesita llevar adelante y que de ahí viene lo de ?forbidden country?, ?país prohibido?. Si es por eso yo también quiero ser prohibido, como el país donde estoy.
Espejos intenta recuperar el arcoíris terrestre
?Mañana martes voy a leer algunos fragmentos, relatos cortos de un libro que se va a publicar ahora en Cuba, que debería haber salido ya pero los imprenteros no cumplen; en ningún país del mundo cumplen. Muy buena gente, a mí me apasiona el oficio de impresor. Si hubiera nacido en otras vidas hubiera querido ser Gutenberg, o alguno de los chinos que precedieron a Gutenberg, porque el arte de la impresión me enloquece y la he practicado desde siempre en Montevideo, en Buenos Aires, en otros lugares. Pero a pesar de que reconozco y quiero a los profesionales de la impresión, también sé por experiencia que nunca cumplen, entonces si te dicen octubre habría que precisar de qué año, porque nunca está claro, y parece que el libro no está listo. Ojalá lo esté para mañana.
?Se llama Espejos; es nada menos que una tentativa de escribir una historia universal con el mundo visto desde el ojo de una cerradura, a través de pequeñas historias, historias chiquitas que no hacen caso de las fronteras del mapa ni del tiempo, y que intentan contribuir a la recuperación del arcoíris terrestre. Yo soy de los que creen que el arcoíris terrestre es más bello y deslumbrante que el arcoíris celeste, pero estamos ciegos de esos colores, esos colores que nos demuestran que somos más de lo que nos dicen que somos, porque cargamos una herencia de mutilaciones, que viene de la época colonial y sigue viva; mutilaciones universales, como por ejemplo, el machismo, el racismo, el militarismo y otros ismos que nos dejan ciegos de nosotros mismos. Este libro intenta recuperar esos colores, esos fulgores.
?Después voy a leer algunos pedacitos de otro libro que todavía no se ha publicado pero que va a salir espero que en marzo en España, Uruguay, Argentina y México. Se llama Los hijos de los días, y se parece bastante a Espejos, está guiado por la misma intención de recuperación del arcoíris terrestre, pero tiene una estructura diferente. Es como un calendario, y a cada día corresponde una historia que puede haber ocurrido en cualquier año y en cualquier lugar del mundo, pero de ese día. Entonces se mezclan cosas que ocurrieron doscientos años antes de Cristo con cosas que ocurrieron el año pasado. A cada día corresponde una historia, y se llama Los hijos de los días porque yo había guardado desde hacía años algunas cosas que escribí cuando estaba en Guatemala, hace muchos años, allá por el año 66 o 67, y tienen que ver con la cultura maya, que es deslumbrante; es una cultura donde el tiempo funda el espacio. Yo había intentado hacer una síntesis de lo que había escuchado en las comunidades para ver si alguna vez podía ayudar a que el mundo se asomara a esas cosas. Por cierto, es una cultura muy manipulada por quienes la han usado de mala manera, no los mayas, sino los que la han usado para vender horóscopos falsos o para vender miedo, con toda esta historia de que los mayas dijeron que en el 2012 se acaba el mundo; es un disparate total, nunca ningún maya dijo semejante cosa.
Yo había tomado algunas anotaciones, algunas síntesis y las guardé. Ahora una de ellas sirve de introducción a este libro, y dice algo como esto:
?Y los días se echaron a caminar, y ellos, los días, nos hicieron a nosotros. A nosotros los hijos de los días, los averiguadores, los buscadores de la vida.?
Roque fue asesinado por ser como era
?Roque fue mi amigo y para mí ese es un nuevo capítulo de la historia universal de la infamia (refiriéndose a la reciente exoneración de los culpables del asesinato de Roque Dalton), a la cual tanto ha contribuido y sigue contribuyendo nuestra América Latina. Lamentablemente, otro capítulo más que agregar a los muchos que nuestros amos han ido redactando, y en el caso de Roque es un escándalo. Roque fue asesinado por ser como era, un tipo con un evidente, notorio, sentido del humor y del amor, muy ?jodón?, muy divertido, y era absolutamente incapaz de obediencia. Fue asesinado por algunos de sus compañero de la guerrilla de El Salvador, que para mí son criminales, porque creo que son tan criminales los revolucionarios que matan para castigar la discrepancia como los militares que matan para perpetuar la injusticia.?
No queremos morir ni de hambre ni de aburrimiento
?Se ha trabajado en la búsqueda de la unidad que es un camino que se pueda discutir, diría que es imprescindible unirse en un mundo en el que hay que saber defenderse y solo unidos nos podemos defender, pero a sabiendas de que son procesos muy complejos, porque el motor de la vida es la contradicción. Queremos una unidad latinoamericana sin desconocer que América Latina es también un espejo de las desigualdades del mundo, y muchas veces esas desigualdades se proyectan de mala manera entre los países latinoamericanos. No se trata de que el Norte es malo y el Sur es bueno; los dos tienen contradicciones y si no entendemos o tratamos de comprender esas contradicciones no las podremos superar para construir una síntesis diferente. Las contradicciones existen, por eso es tan difícil que nos pongamos de acuerdo en cosas tan obviamente necesarias, como esta iniciativa de Hugo Chávez que es el Banco del Sur y cuesta llevarla adelante justamente por esas contradicciones que hay entre los países más poderosos y más débiles dentro del propio espacio latinoamericano.
Pero a la contradicción no hay que tenerle miedo, es el motor de la vida; somos contradictorios, por eso estamos vivos. Esa unión de diversidades es compleja, pero será la única manera de reconocernos a nosotros mismos en todas nuestras infinitas posibilidades de creación y de cambio, a partir del reconocimiento de la diversidad, a partir de la celebración de la cantidad de mundos que el mundo contiene, que es lo mejor que el mundo tiene, y lo mejor que nosotros tenemos. Por suerte somos diversos; más de un iluminado en un debate público me decía ?qué tanta América Latina, ni América Latina. ¿Qué tiene que ver un argentino con un haitiano??. Y yo lo miraba con lástima, con pena. Pobre hombre, el no sabe que lo mejor que te puede ocurrir es ser diverso, y nuestra gran virtud es que contenemos todos los colores, los olores del mundo en América Latina, en la diversidad latinoamericana. Si no estaríamos condenados a aceptar lo que el sistema nos obliga a obedecer, ?a ver, elige, ¿de qué quieres morir, de hambre o de aburrimiento??. Yo creo que tenemos que contestar, ?no queremos morir, ni de hambre ni de aburrimiento?.
Cuba en los ?Espejos? de Galeano
17 Enero 2012 Cubadebate
Eduardo Galeano (I), escritor y periodista uruguayo, junto a Roberto Fernández Retamar (D), presidente de la Casa de las Américas, durante la presentación del Jurado del Premio Casa, en su edición 53, en La Habana, Cuba, el 16 de enero de 2012. AIN FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS
Este martes 17 de enero, desde la sala Che Guevara, Eduardo Galeano leyó fragmentos de su libro Espejos. Una historia casi universal. Compartimos algunas ?ventanas? dedicadas a Cuba que aparecen en esta obra y que Galeano leyó este martes en Casa de las Américas.
Martí
Paseaban el padre y el hijo por las calles floridas de La Habana, cuando se cruzaron con un señor flaquito, calvo, que caminaba como si estuviera llegando tarde.
Y el padre advirtió al hijo: -Ojo con ése. Es blanco por fuera, pero por dentro es negro. El hijo, Fernando Ortiz, tenía catorce años.
Tiempo después, Fernando iba a ser el hombre que supo rescatar, contra siglos de negación racista, las ocultas raíces negras de la cubanía.
Y aquel peligroso señor, el flaquito, el calvo, el que caminaba como si estuviera llegando tarde, se llamaba José Martí. Era hijo de españoles el más cubano de los cubanos, el que denunció:
-Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España.
Y repudió la falsa erudición llamada Civilización, y exigió: -Basta de togas y de charreteras, y comprobó: -Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.
Poco después de aquel cruce en La Habana, Martí se echó al monte. Y estaba peleando por Cuba cuando, en plena batalla, una bala española lo volteó del caballo.
Fundación de Cuba
Revolución, revelación: los negros entraban en las playas, antes prohibidas para quienes teñían el agua, y todas las Cubas que Cuba escondía estallaban a plena luz.
Sierra adentro, Cuba adentro, niños que nunca habían visto cine se hacían amigos de Carlitos Chaplin, y los alfabetízadores llevaban letras a perdidos lugares donde esas cosas raras no llegaban ni de visita.
En pleno ataque de locura tropical, la Orquesta Sinfónica Nacional viajaba completa, con Beethoven y todo, hacia pueblitos caídos del mapa, y los eufóricos lugareños garabateaban carteles de invitación:
-¡A bailar y a gozar con la Sinfónica Nacional!
Andaba yo por el oriente, allá donde los caracolitos de colores caen en lluvia desde los árboles y las montañas azules de Haití asoman en el horizonte.
En algún camino de tierra, me crucé con una pareja. Ella venía a lomo de burro, bajo un paraguas que la defendía del sol. Él, a pie. Los dos vestidos de fiesta, reina y rey de esos parajes, invulnerables al
tiempo y al barro: ni una arruga, ni una manchita perturbaban la blancura de esas ropas que habían estado esperando años o siglos, desde el día de la boda, en el fondo de algún armario.
Les pregunté adónde iban. Contestó él:
-Nos vamos a La Habana. Al cabaret Tropicana. Tenemos entradas para el sábado.
Y se palpó el bolsillo, confirmando.
Yo sí puedo
En 1961, un millón de cubanos aprendió a leer y a escribir, y miles de voluntarios borraron las sonrisas burlonas y las miradas compasivas que habían recibido cuando anunciaron que lo harían en un año.
Tiempo después, Catherine Murphy recogió evocaciones:
* Griselda Aguilera: Mis padres alfabetizaban aquí en La Habana. Yo les pedía, pero no me dejaban ir. Cada mañana, bien temprano, se marchaban los dos, y yo me quedaba en casa, hasta la noche. Un día, después de tanto pedir y pedir, me dejaron. Los acompañé. Carlos Pérez Isla se llamaba mi primer alumno. Tenía cincuenta y ocho años. Yo, siete.
* Sixto Jiménez: A mí tampoco me dejaban. Tenía doce años, ya sabía leer y escribir y cada día pedía y discutía, y nada. Es muy peligroso, decía mi madre. Y justo en esos días vino la invasión de Bahía de Cochinos, los criminales esos venían a vengarse, venían con la sangre en el ojo, ellos, los dueños de Cuba. Nosotros los conocíamos bien, ya en los viejos tiempos nos habían incendiado la casa dos veces, allá en la sierra. Y entonces mi madre me preparó la mochila. Adiós, me dijo.
* Sila Osorio: Mi madre alfabetizó en las montañas, de Manzanillo para allá. Le tocó una familia con siete hijos. Ninguno sabía leer ni escribir. Seis meses estuvo mi madre viviendo en esa casa. Durante el día, recogía café, buscaba agua? En las noches, enseñaba. Cuando ya todos sabían, se fue. Había llegado sola, pero no se fue sola. Figúrate: si no hubiera sido por la campaña de alfabetización, yo no existiría.
* Jorge Oviedo: Yo tenía catorce años cuando llegaron los brigadistas a Palma Soriano. Nunca había ido a la escuela. Pero fui a la primera clase de alfabetización, dibujé unos palotes y ya me di cuenta: esto es lo mío. Y a la mañana siguiente me escapé de casa y me eché al camino. Bajo el brazo llevaba el manual de los brigadistas. Caminé mucho, hasta que llegué a un pueblo metido allá en las montañas de Oriente. Me presenté como alfabetizador. Di la primera clase, repetí lo que había escuchado allá en Palma Soriano. Recordaba todito. Para la segunda, estudié, o más bien adiviné, lo que decía el manual. Y para las clases siguientes?
Yo fui alfabetizador antes de ser alfabetizado. O fui todo junto, no sé.
Fotos: Los ojos más habitados del mundo
La Habana, Plaza de la Revolución, marzo de 1960.
Un barco ha estallado en el puerto. Setenta y seis obreros muertos. El barco traía armas y municiones para la defensa de Cuba, y el gobierno de Eisenhower ha prohibido que Cuba se defienda.
La multitud cubre las calles de la ciudad. Desde el podio, el Che Guevara contempla tanta furia reunida. Tiene la multitud en los ojos. Korda toma esta foto cuando los barbudos llevan poco más de un año en el poder. Su diario no la publica. El director no le ve nada especial. Pasarán los años. Esa foto será un símbolo de nuestro tiempo.
Fidel
Sus enemigos dicen que fue rey sin corona y que confundía la unidad con la unanimidad.
Y en eso sus enemigos tienen razón.
Sus enemigos dicen que si Napoleón hubiera tenido un diario como el «Granma», ningún francés se habría enterado del desastre de Waterloo.
Y en eso sus enemigos tienen razón.
Sus enemigos dicen que ejerció el poder hablando mucho y escuchando poco, porque estaba más acostumbrado a los ecos que a las voces.
Y en eso sus enemigos tienen razón.
Pero sus enemigos no dicen que no fue por posar para la Historia que puso el pecho a las balas cuando vino la invasión, que enfrentó a los huracanes de igual a igual, de huracán a huracán, que sobrevivió a seiscientos treinta y siete atentados, que su contagiosa energía fue decisiva para convertir una colonia en patria y que no fue por hechizo de Mandinga ni por milagro de Dios que esa nueva patria pudo sobrevivir a diez presidentes de los Estados Unidos, que tenían puesta la servilleta para almorzarla con cuchillo y tenedor.
Y sus enemigos no dicen que Cuba es un raro país que no compite en la Copa Mundial del Felpudo.
Y no dicen que esta revolución, crecida en el castigo, es lo que pudo ser y no lo que quiso ser. Ni dicen que en gran medida el muro entre el deseo y la realidad fue haciéndose más alto y más ancho gracias al bloqueo imperial, que ahogó el desarrollo de una democracia a la cubana, obligó a la militarización de la sociedad y otorgó a la burocracia, que para cada solución tiene un problema, las coartadas que necesita para justificarse y perpetuarse.
Y no dicen que a pesar de todos los pesares, a pesar de las agresiones de afuera y de las arbitrariedades de adentro, esta isla sufrida pero porfiadamente alegre ha generado la sociedad latinoamericana menos injusta.
Y sus enemigos no dicen que esa hazaña fue obra del sacrificio de su pueblo, pero también fue obra de la tozuda voluntad y el anticuado sentido del honor de este caballero que siempre se batió por los perdedores, como aquel famoso colega suyo de los campos de Castilla.
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