Las mujeres violadas en Afganistán, además de sufrir el abuso sexual, son condenadas a la cárcel si su violador es casado, porque las ley establece que es un “adulterio”. Esa es la historia de Gulnaz, una joven que fue violada por el esposo de su prima cuando tenía 17 años.
El atacante esperó a que la madre de la joven se fuera de la casa y entró cerrando puertas y ventanas. La acorraló y le tapó la boca mientras la violaba. Gulnaz fue entonces arrestada y condenada a pasar 12 años en prisión por el delito de adulterio, al igual que el hombre, quien niega los cargos.
La víctima quedó embarazada producto de la violación y dio a luz en la cárcel. Tiene una niña de dos años y ahora decidió casarse con el hombre que la atacó sexualmente a los 17, porque es “la única manera de salir de prisión y legitimar a su hija que ha sido concebida fuera del matrimonio”, aun cuando ésto ha sido producto de una violación, pues así lo establece la cultura afgana.
Los hombres en este país pueden tener dos esposas y el violador aun permanece casado con la prima de Gulnaz. Antes estas condiciones, el presidente afgano, Hamid Karzai, anunció el indulto de la condena de la joven, asegurando que “es la mejor manera de garantizar su seguridad por el estigma que sufren las mujeres violadas en el país”.
Gulnaz aceptó casarse con su violador si la hermana de éste se casa con su hermano, lo cual es una forma tribal de resolver conflictos conocida como baad. Además esto representa una “póliza de seguro” para la joven abusada, porque si su violador y futuro esposo desea hacerle daño, su hermana quedaría a merced del hermano de Gulnaz.
Su caso salió a la luz gracias a un documental que fue patrocinado por la Unión Europea, pero que luego fue retirado de circulación porque se temía por la seguridad de las mujeres que en él relataban sus desgracias, entre ellas la joven violada.
Según Naciones Unidas, en Afganistán ocho de cada diez mujeres sufren de violencia doméstica, lo cual incluye casos de violación y el 60% es obligada a contraer matrimonio antes de los 18 años. El estigma de las mujeres violadas es tal, que incluso muchas terminaba lapidadas hasta la muerte por la “vergüenza” que representa esa situación.
Hace dos años en Afganistán, se aprobó la Ley de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, pero en la práctica aun está muy lejos de ser respetada, a pesar de que ya han pasado diez años de la caída de los Talibanes.
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