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La editorial del Diario La Nación, Spandau y los izquierdos humanos.

"La primera víctima en una guerra es la verdad". Anónimo. En estos días, la tilinguería seudoizquierdoza, ha bramado ante la pu...

lunes, 12 de diciembre de 2011

Cri$tina juró un nuevo mandato y dijo las sandeces del caso.

ARGENTINA

Cristina Kirchner juró por un nuevo período

Vamos a seguir trabajando con todos y por todos por una Argentina más justa?

En un clima emotivo y de fervor en las tribunas, la Presidenta recordó a Néstor Kirchner en el momento de su jura. En su mensaje, acusó a las corporaciones de tratar de presionarla con corridas bancarias, criticó al sindicalismo y anunció la creación de una Secretaría de Comercio Exterior y una Subsecretaría de Competitividad.

Por Fernando Cibeira

?Si así no lo hiciere, que Dios, la Patria y él me lo demanden?, alteró, con voz emocionada, la fórmula de jura la presidenta Cristina Kirchner. Acto seguido improvisó y le pidió a su hija Florencia que le colocara la banda presidencial, desdibujando el papel del vice saliente Julio Cobos, quien rápidamente se escabulló detrás de los cortinados. Ya con los atributos de mando por un nuevo período de cuatro años, Cristina Kirchner inició un mensaje ante la Asamblea Legislativa en el que ratificó el rumbo de su gobierno y repasó las dificultades que tuvo y tiene que superar en tiempos de crisis mundial. Por ejemplo, mencionó, ?las cinco corridas bancarias que hicieron las corporaciones?, para sentenciar ?yo no soy la presidenta de las corporaciones, soy la Presidenta de los 40 millones de argentinos?. La frase fue coronada por una gran ovación desde los palcos del Congreso, en una jornada caracterizada por el fervor de miles de jóvenes que acompañaron a la Presidenta, primero en la Plaza del Congreso y después frente a la Casa Rosada, donde se quedaron festejando hasta tarde. Pasadas las 19, Cristina Kirchner subió al escenario para cantar el Himno tocado por Charly García. ?Gracias, han sido la verdadera vanguardia del este gobierno en los momentos difíciles?, les agradeció.

El recuerdo de Néstor Kirchner flotó al principio y al final del mensaje. La Presidenta ingresó al recinto conmovida por la cantidad de gente que había visto en las calles en el trayecto desde el helipuerto de la Casa Rosada. Evidentemente, se trataba de un día peronista, aunque más para la pileta que para la plaza. El recinto vivía su propio clima. Desde los pisos más altos, militantes de La Cámpora, del Movimiento Octubres y demás agrupaciones kirchneristas cantaban sin parar sus consignas con ritmo futbolero. Cobos apareció para dar inicio al acto pasadas las 11.30. Le dijeron algunas cosas, lindo no.

Primero, juró Amado Boudou como vicepresidente. Después, ingresó Cristina Kirchner. Juró, mostró el bastón y la banda al público. ?Pese a la alegría y la contundencia del voto popular, falta algo y falta alguien?, arrancó. Contó que había leído en el diario que la Unión Astronómica Mundial le había puesto a un asteroide el nombre de una joven desaparecida en los ?70 que estudiaba en la Facultad de Astronomía de La Plata. Que esa foto le había hecho recordar una de días atrás, en la que se veía a una joven Dilma Rousseff interrogada cuando estaba presa durante la dictadura brasileña, y que se había puesto a pensar que aquella joven de La Plata podría estar sentada en su lugar como Presidenta.

Dilma Rousseff estaba ubicada en el palco para los visitantes extranjeros, a la izquierda del estrado, junto a los otros presidentes de la región: el boliviano Evo Morales, el uruguayo José Mujica ?los más aplaudidos?, el paraguayo Fernando Lugo y el chileno Sebastián Piñera. Sobre el escenario, además de Boudou, el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, y la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés de Alperovich. La familia de la Presidenta ?su madre, su hermana, sus hijos y su nuera?, en el palco de la derecha. Más allá, los ministros y casi todos los gobernadores.

Tras el recuerdo de aquellas dos fotos en blanco y negro, la primera parte del mensaje estuvo dedicada a los derechos humanos. La Presidenta citó su discurso de asunción de 2007 cuando habló de la demora en los juicios por causas de la dictadura. ?Le pido a la Justicia de mi país que el próximo presidente que tenga que jurar el 10 de diciembre del 2015 no tenga que volver a pronunciar esa frase?, sostuvo ayer.

Sintonía fina

Con todo, el núcleo del mensaje fue económico. ?Estamos en un nuevo mundo que implica mayores desafíos y mayores decisiones comprometidas con los intereses de nuestro pueblo?, explicó. Bien a su estilo, tiró muchas cifras. También, como de costumbre, no leyó su mensaje pero se valió de un ayuda memoria con letras mayúsculas escritas a mano. Se dedicó a detallar los progresos económicos y sociales de 2003 a esta parte e ingresó en la cuestión del desendeudamiento.

Explicó que el Banco Central tenía actualmente reservas por 46.368 millones de dólares y que en los dos últimos años se había pagado a tenedores de títulos y organismos multilaterales de crédito otros 26.316 millones. ?Y también soportar cinco corridas bancarias que las corporaciones hicieron creyendo que este gobierno iba a ceder. Que se den por notificados: yo no soy la presidenta de las corporaciones?, subrayó. Hizo una cuenta. Explicó que por culpa de esas operaciones, el Central debió vender otros 16 mil millones de dólares. Entonces, que si no se hubiera pagado deuda ni se tendría que haber enfrentado esas corridas, las reservas serían de 88.684 millones de dólares. ?Por eso les pido a todos los sectores que no escupamos al cielo, no es buen método. Cuidemos lo que hemos logrado en estos años?, planteó.

Igual, hizo una salvedad. ?Todavía nos falta, porque también dije que mientras haya un pobre en la Argentina, no estaría cumplimentado el proyecto nacional y popular?. Fue otro párrafo muy aplaudido.

Tocó la misma nota que en sus discursos en los foros internacionales cuando distinguió entre la economía real y la financiera. ?Y no es porque no nos interesen los bancos. Sabemos que los bancos son una parte fundamental, pero no pueden ser el fundamento de la economía?, explicó. Renglón seguido hizo dos anuncios, a los que enmarcó en la etapa de ?sintonía fina? que abrió ante los industriales en la UIA. Uno, la creación de una Secretaría de Comercio Exterior que funcionará junto con la de Comercio Interior en el ámbito de Economía. Otro, el lanzamiento de una Subsecretaría de la Competitividad.

Chantajes y sanciones

Pero Cristina Kirchner no sólo tenía mensajes para corporaciones y empresarios. Habló sobre el derecho a huelga que le asiste a los trabajadores en la Constitución ?derecho que, le corroboraron in situ, no estaba en la Constitución de Perón?. ?Digo por los que lo reivindican a Perón y nos critican a nosotros. Con no-sotros derecho a huelga hay, no de chantaje ni de extorsión?, sostuvo, remarcando las diferencias que viene planteando en sus últimos discursos con algunas prácticas sindicales. En los palcos hubo dirigentes cegetistas, pero fue notoria la ausencia del secretario general Hugo Moyano. Tampoco se vio en la movilización las habituales pecheras verdes de Camioneros y de la Juventud Sindical.

A los legisladores que la escuchaban, por un lado, les agradeció la sanción de algunas leyes como la de medios, la de recuperación de las AFJP y la de movilidad obligatoria. Pero, ya cerca del final del mensaje, les volvió a reclamar el tratamiento de la ley de tierras y, añadió, la ley penal tributaria.

El mensaje duró unos 70 minutos y la Presidenta fue muchas veces ?calculaban unas 60? interrumpida por aplausos, aunque siempre por los oficialistas. Aunque la continuidad de números había aplacado un poco los bríos de la hinchada, el entusiasmo volvió con la arenga de cierre. CFK agradeció a los argentinos que confiaron ?en un proyecto colectivo nacional, popular y democrático?, a ?los compañeros que resistieron a pie firme en la calle?, a ?los que no desmayaron, a los que no defeccionaron?. Con la bancada kirchnerista ya de pie, parafraseó a Kirchner en aquello que no dejaría sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada. ?Nunca lo hicimos y vamos a seguir trabajando con todos y por todos por una Argentina más justa, más equitativa y más solidaria?, cerró.

Cuando se asomó a la salida del Congreso, la Presidenta volvió a asombrarse por la gente y por el calor que pasaban. Se subió al auto que la esperaba, que no era descapotable, pero ella lo hizo al asomar medio cuerpo por la ventanilla para ir saludando. Al llegar a la Casa Rosada, Iván Noble ya estaba sobre el escenario y tocó ?Avanti Morocha?. Cristina Kirchner saludó a algunas personas detrás de las vallas, tomó a su hija Florencia del brazo y con la banda puesta y el bastón en la mano ingresó en la Casa Rosada. Ya la esperaban los presidentes visitantes para saludarla y sus ministros para la jura, las primeras actividades de su segundo mandato.

La multitud que acompañó a la Presidenta en la Plaza del Congreso y en la Plaza de Mayo

Al calor de las masas

CFK se bajó del auto para bailar al ritmo de una batucada y saludar a la reina del Carnaval de Gualeguaychú. La gente que la esperaba se agolpó contra las vallas para verla pasar y saludarla o sacarle fotos. Los jóvenes la siguieron a la carrera.

Por Werner Pertot

Tres columnas de humo espesas envolvieron la Casa Rosada: una era blanca, otra amarilla y la tercera, celeste. Dos camiones lanzaron agua sobre la multitud acalorada, que rugió cuando la vio venir. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner había recorrido ya el camino que va de Plaza de Mayo al Congreso, y de vuelta. En la Avenida de Mayo paró tres veces para bailar al ritmo de una batucada, para saludar a una reina del Carnaval de Gualeguaychú o de los carnavales de los pueblos originarios. Los jóvenes la siguieron a la carrera; la gran mayoría se agolpó contra las vallas para verla pasar y saludarla, cantarle o sacarle fotos. Hubo agrupaciones juveniles, sindicales, aliados y también gente que fue por la suya.

Eran las 10.30 y ya los bombos se escuchaban. En grupitos o solos, los manifestantes se acercaban. Los jóvenes eran mayoría. Frente al Congreso, sonaba Luca Prodan con un ?comme on, Baby, light my fire?, a tono con el calor que ya empezaba a golpear. Los jóvenes de La Cámpora, ubicados frente a las escalinatas, se bañaban con botellas. De anteojos oscuros y con su pequeño hijo sobre los hombros, Juan Cabandié soportaba el sol. Sobre la 9 de Julio, otro grupo de chicos eligió tirarse en la fuente para refrescarse. Allí cerca había un camión cisterna de AySA con agua potable.

La llegada

Sobre el cielo de la Plaza del Congreso se ven inflables del Frente para la Victoria, Suterh, SOMU. Carlos cruza por debajo de uno de ellos fumando un pucho y con una remera que dice: ?Asignación Universal es justicia?. Morocho, con sombra de barba, cuenta que milita en una Unidad Básica de San Antonio de Areco. ?Queremos llevar el modelo a Areco, que por 12 años fue gobernado por gorilas?, se sonríe. Por la misma vereda, pasa Patricia que lleva sobre su cabeza un muñeco que atrae las miradas: es una pingüina con lápiz de labios y un moño. Es historiadora, milita en la Red de Mujeres con Cristina de Rosario. Viajó por separado de sus hijos, que militan también en el kirchnerismo. Ella, en los ochenta, estaba en el PI, no volvió a militar hasta 2007. ?Es un momento luminoso de nuestra historia. En el 2001, después del neoliberalismo, no soñábamos esto.?

Contra la valla de Avenida de Mayo ?que delimitaba el recorrido de la Presidenta?, ondean banderas de todos los colores: violetas del Movimiento Evita, rojinegras de la Fede, celestes y verdes de Nuevo Encuentro, blancas de la Tupac Amaru, verdes de Kolina. Bajo una que dice ?Alicia K - Tigre?, Juan se asoma a ver si ve venir el auto. Tiene 32 años, es albañil y forma parte de una cooperativa en Pacheco. ?La armamos hace dos años, gracias a la Presidenta?, dice. ?Estamos en Kolina, con Alicia, que es la que nos pasa el material, la que nos está aguantando. Le venimos a hacer el aguante a la mina. Venir o no sale de cada uno. Es como un festejo?, afirma Juan, mientras se acomoda la bandera sobre su brazo lleno de tatuajes. El albañil asegura que la AUH generó cambios en su barrio: ?Se ve en los negocios: la gente está más tranquila con la plata. Mi viejo, por ejemplo, no tenía laburo: ahora se levanta por algo?.

Sobre la misma valla, un grupo de mujeres toma mate y discute junto a una bandera de ?Autoconvocados 6,7,8 Flores?.

?Casi siempre vamos a Carta Abierta ?dice Estela.

?Vemos 6,7,8, Duro de Domar, la radio pública... Bah, somos de la secta ?se suma Gabriela.

?Somos gente objetiva, ¿viste? ?se ríe Virginia.

?Universitarias de los setenta, con eso te digo todo.

?Volvimos a la calle con Néstor.

?Me puse más fuerte con la 125. Ahí era resistir o irte como hizo Solá.

La conversación se interrumpe abruptamente. ?¡Ahí viene! ¡Ahí viene!?, grita una. Todas se abalanzan sobre las vallas. Pasa el auto de CFK, escoltado por la comitiva oficial (a la ida, iba rápido). Una de las mujeres le muestra un cartel que dice: ?Nos hicimos los rulos?. ?¡La vi! Iba adelante a la derecha?, comenta una de las seisieteochistas.

La espera

Después de que CFK entra en el Congreso empiezan los cantitos alusivos al ex vicepresidente Julio Cobos. El de siempre y una variación: ?Hoy se va Cobos, la puta que lo parió?. La multitud aplaude cuando se escucha por alguno de los parlantes que CFK dice: ?...y él me lo demande?. Los de La Cámpora hacen un largo ?uuuuuuh? cuando oyen el ?ni Cobos hace eso?. Mientras tanto, una mujer conversa con un granadero, que intenta calmar a su caballo, que se inquieta ante cada bomba de estruendo. Una monja, con hábito y cruz, está sentada sobre una esquina. Aclara que no está allí por la Presidenta. ?Sentí calor y me senté?, dice. Un cuarentón vende banderas argentinas a 20 pesos. ?Se venden bien?, comenta a este diario.

Daniel lo ve pasar con su esposa y su nieta, Ailín. Pero no le compra: tiene en la espalda, como capa, una bandera roja con la imagen del Che. ?Es un hecho histórico ?indica? si bien nosotros somos socialistas.?

?¿De Binner?

?No, ese gorila no. Socialistas de los barbudos de Fidel.

?En los años de democracia, este gobierno es lo mejor que tuvimos?, comenta Liliana, su esposa, pelirroja y con rulos. ?El capitalismo de Estado es un paso previo al socialismo ?opina Daniel?. Apoyo la gestión, pero también tengo mis discrepancias con la burocracia de la CGT.?

No tuvo mucha oportunidad para cruzarse con ellos. Estuvieron las columnas de UPCN y de la Uocra, pero no se vieron banderas ni de Camioneros, ni de Metalúrgicos, por nombrar dos gremios mayoritarios. Sí estaban todas las juventudes kirchneristas, desde la agrupación Martín Fierro, hasta el Movimiento Evita y La Cámpora, que cantaban: ?Ya se acerca Navidaaaaad, para todos los gorilas, el gobierno popular?.

Algunos vinieron de lejos: Alfredo es de La Cámpora de Tucumán. Milita en Acheral. ?Ahí trabajamos en los barrios, tratamos de resolver las necesidades de los chicos?, plantea. Tuvo un viaje largo, al igual que Claudia, del Movimiento Evita de Santiago del Estero, la tierra del campesino asesinado Cristian Ferreyra. ?En Santiago somos muchos, sobre todo en el interior?, cuenta ella, en el momento en que CFK termina de hablar. Se escucha de fondo un cantito: ?Perón, Perón, qué grande sos?.

A Plaza de Mayo

Con antelación, la mayoría se acerca a las vallas. El auto de la Presidenta sale del Congreso; esta vez va a paso de hombre. Una nube de papelitos celestes y blancos bañan a la comitiva cuando sale de Plaza del Congreso. Ella se asoma por la ventana y saluda. Por momentos, saca medio cuerpo. Una oleada de cantos y aplausos la sigue. Algunos optan por sacarle fotos. Una manifestante logra pasar la valla y estira su brazo para tocarla, mientras la seguridad presidencial la ataja. ?¡Acá tenés los pibes para la liberación!?, le cantan los jóvenes K. Una batucada la recibe sobre un escenario en 9 de Julio. CFK se baja, envuelta en papelitos de colores y baila unos minutos al ritmo de la música. La carrera continúa y muchos la siguen corriendo, esquivando obstáculos. En el periplo, evitan la placa de Gastón Rivas, uno de los fusilados el 20 de diciembre de 2001. Para un niño, es un juego: ?Cristinaaaaaaa?, grita mientras persigue el auto, al costado de la valla tapizada de personas que se cuelgan, que saltan o gritan. ?Fuerza, hermosa?, le dice uno.

Otro escenario y otro grupo musical la espera a la altura de Piedras. Esta vez, es un corso de Gualeguaychú. CFK se baja nuevamente y toma de ambas manos a la reina del Carnaval. Un hombre con sombrero de chef y vestido de trabajo se aproxima a la valla (¿salió de uno de los restaurantes?). Sigue el maratón. En Florida, otra parada: hay diablos y gauchos, con banderas de los pueblos originarios.

En Plaza de Mayo, la reciben más papelitos y un canto general: ?Soy soldado del pingüino?. Enseguida, empieza la canción de Iván Noble: ?Avanti Morocha?. CFK llega finalmente a la Rosada. Se baja con Florencia Kirchner. Van de la mano. La música termina. Quedan los aplausos.

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